Hay muchas formas de amar, yo por ejemplo, amo sus ojos, tienen ese brillo lleno de vida y ese color tan seductor, otros tal vez amarían su piel, es suave, irresistible, he conocido a quienes les ha gustado su aroma, nunca muy dulce, pero tampoco simple, siempre ese toque perfecto que lo hace adictivo.
La conocí un sábado en la tarde, ella estaba sola caminando en la calle... yo siempre fui algo tímido, nunca lo podré negar, pero ella... por ella me arriesgaría a perder mi miedo y me acercaría para hablarle.. así que.. eso fue lo que hice, la seguí un poco nervioso por las amplias calles de nuestra ciudad, parecía que ella buscaba algo, no sé que.. tal vez de compras.. tal vez a algún amigo, no lo sé.. lo único que me importaba era verla tan sonriente.
No era la primera vez que la seguía, algunos podrían haberme llamado acosador, pero no la acosé en ningún momento, mis pensamientos hacia ella no eran para nada sexuales, mucho menos carnales, simplemente me gustaba lo que ella hacía brotar en mi, esas ganas de querer tenerla entre mis brazos y nunca dejarla ir, que ella compartiera su vida conmigo, y sentir en mi pecho el latir de su corazón, eso es lo único que podía pensar y desear al verla cada día..
Recuerdo claramente el día en que armado de valor por fin me acerqué a ella, me temblaban las manos, así que debía empuñarlas fuertemente para no vacilar en ningún momento, mis labios se abrían lentamente mientras intentaba gesticular palabra alguna, pero, mis ojos estaban totalmente fijo en los suyos, pero como no estarlos, en sus ojos se veía la emoción del momento, pasaron unos segundos antes de que pudiera hablarle - Ho..hola.. yo.. qui.. quisiera invitarte.. a...algo de.. de... tomar... - Para mi fue muy difícil decirle eso, por dios! era la primera vez que le hablaba a la mujer de mis sueños.. solo verla ahí frente a mi, tan cerca.. ya era como un milagro, seguro el destino estaba a mi favor..
Ella vio lo nervioso que yo estaba y como empuñaba las manos, de ser una situación diferente pudo haber corrido, más no lo hizo, ella sabia que mis intenciones eran buenas, así que respiró profundo se dio la vuelta y asintió, yo no podía creerlo, mi corazón estaba tan acelerado que creí moriría de la emoción, pero aún así, ni corto ni perezoso traté de entrar un poco más en confianza y puse mi mano derecha en su espalda baja mientras caminábamos a un lugar que sabía que le encantaría.
Mientras caminábamos intenté poner algo de conversación, no sería un buen anfitrión si dejaba que ese hermoso paseo se convirtiese en un momento totalmente aburrido solo porque no me atrevía a hablarle, así que la miré mientras andábamos, sonreí y entrecerrando los ojos comencé a hablar - Sabes, no es la primera vez que te veo, hace un par de días te vi pasar por aquí mismo, siempre me pareciste una mujer hermosa, pero no lo digo por el físico - dije apresurado para que no pensara que solo le hablaba por su cuerpo, eso sería lo peor que podría suceder - es más que nada por tu mirada, siempre me ha gustado, se ve que tienes hermosos sentimientos, tienes la mirada de un ángel.. solo de verte me siento en el paraíso.
Ella se mantenía algo seria, era bastante obvio, seguro que no quería parecer una mujer fácil, por lo que se hacía la difícil e intentaba ocultar sus sonrías más solo conseguía lo contrario, sonreír aunque parecía algo forzada, yo solo la veía así y no pude evitar empezar a reírme, ella se veía el doble de nerviosa de lo que yo estaba antes de hablarle, y era normal, ella vio en mi lo que yo quería que viera, la verdadera persona que soy, y así en cuestión de lo que pareció segundos pasaron casi 30 minutos, con todo ese tiempo caminando llegamos hasta el lugar que sería especial para ambos.
La invité a pasar, seguro no se imaginaba que ese lugar tan hermoso sería mi hogar, le dije que si quería podía ponerse cómoda, así que la lleve hasta la sala y como todo un caballero le acomodé el asiento, era solo cuestión de verla a su rostro para darse cuenta que lo feliz y cómoda que estaba, hasta parecía que no quisiera volver a ponerse de pie, pero como hacerlo si le dí la silla más reconfortante que podía haber en el mundo - espérame aquí, iré a traerte algo de tomar, seguro que estás cansada - le dije mientras agachándome un segundo le ayudé a quitarse esos tacones que por tanto tiempo habían maltratado sus hermosos y delicados pies - siéntete como en tu casa, que si las cosas se dan bien entre nosotros, podría convertirse en nuestro nuevo hogar - susurré casi de una manera inaudible mientras sonría, luego me levanté y caminé hacia la cocina, pero antes de salir de la sala encendí la radio, estaban pasando una buena canción así que le subí el volumen un poco para que ella pudiera escucharla también.
Entré a la cocina, y puse a hervir un poco de agua, le prepararía el mejor té de su vida, busqué en la alacena algo de hierba buena, pero parecía que se había acabado - como puede ser que se me acabe en este momento! - empezaba a desesperarme.. no dejaría que este magnifico momento se volviera un desastre, así que corrí hacia mi habitación, seguro habría comprado un poco más y no la había guardado, como lo había pensado después de buscar por unos minutos la encontré, no como lo esperaba, pero algo era algo, había encontrado unas pequeñas perlitas hechas de hierba buena, las había probado antes con amigos y amigas, y les había encantado así que, esperaba fuese suficiente.
Cuando me disponía a salir hacia la cocina nuevamente vi en el espejo que yo me encontraba todo sudado, mi ropa empezaba a tornarse oscura por la humedad, así a ella seguro y no le provocaría ni mirarme así que rápidamente me cambié de ropa, como quería impresionarla me vestí totalmente de blanco, seguro eso la convencería de que mis intenciones eran nobles y se relajaría mucho más.
Ya con todo listo fui a la cocina, terminé de preparar el té y lo serví, utilicé mis mejores tazas, y con cuidado se las llevé, ella seguía ahí sentada, se veía algo inquieta, pero supuse era normal, me tardé más de la cuenta y seguro pensó que me había ido dejándola abandonada, pero no, no podría hacer algo así, ella era todo para mi.. - Me duelen un poco las manos - me dijo viéndome a los ojos, su mirada se veía ahora algo triste, no podía soportarlo.. parecía que en verdad le dolían, así que me decidí a hacer que no las moviera - No las muevas, seguro es por el frío, debiste haber traído unos guantes, pero yo me ocuparé de eso - sonreí y tome una de sus manos con suavidad, respiraba calidamente sobre ellas al tiempo que las acariciaba para hacerla entrar en calor, ya estando así aproveché y besé su mano en señal de que todo estaría bien.
Vamos, toma un poco de este té, mi madre me enseñó a prepararlo, seguro con eso te relajaras y podremos disfrutar de lo que queda del día, porque ahora en la noche pasaremos el mejor momento de nuestras vidas - decía mientras la miraba a los ojos, y con cuidado llevaba la taza a sus labios para que bebiera un poco, como dije, no quería que moviera sus manos, porque seguro y le causaba más dolor.. así que quería ser tan servicial como me fuese posible.
Pero antes de lo que esperaba, luego de terminar su té dijo que se sentía algo cansada, que descansaría unos minutos y yo le dije que no se preocupara, que si lo necesitaba le prestaba una cama, mi casa era muy grande y tenía habitaciones de sobra donde acostarse, ya empezaba a quedarse dormida por lo que la tomé en brazos antes y lentamente la llevé a mi mejor habitación, no sé como, ni cuando, pero cuando entré ya estaba lista para ella, había una luz lo suficientemente fuerte como para ver, pero tan oscura que se podía dormir sin problema.
Antes de quedarse dormida balbuceo algunas cosas que realmente no entendí, pero me dieron risa.. fue como si dijera que esa ropa no era para dormir.. así que yo algo sonrojado le dije que estaba bien.. que le conseguiría algo más cómodo, por suerte tenía todavía algunas prendas de mis amigas que visitaban mi casa y se quedaban algunos días, era raro, pero siempre que llegaban se iban sin despedirse, seguro que les daba vergüenza tomarse tanta confianza conmigo, pero yo realmente no tenía problema con nada de eso.
Busqué una pijama, pero por más que buscaba alguna rosada solo encontraba rojas y blancas, así que.. para que ambos tuviéramos el mismo color le puse la pijama blanca, luego de eso la acomodé en la cama y mientras esperaba a que despertara busqué unos hermosos brazaletes que tenía guardados para ellas desde el primer día que la vi, seguro le encantarían y me lo agradecería cuando despertara así que se los puse, al igual que unas hermosas tobilleras, cada vez se veía más hermosa, y yo no podía aguantar a que abriera los ojos para que viera lo hermosa que se veía ahora..
Así que impulsado por mi felicidad encendí la radio y puse una canción bastante tranquila, subí el volumen lo suficiente para que despertara y cuando vi que abrió sus ojos empecé a caminar lentamente hacía ella, quería que fuese algo sensual, algo que la motivara a conocerme más, quería ser interesante para ella y todo empezó..
Ella subió la mirada y vio sus hermosos brazaletes, luego sacudió un poco los pies y creo que los sintió diferentes, así que subió un poco su cabeza y vio sus dulces tobilleras, creo que todo eso la emocionó muchísimo porque, empezó a cantar la canción que sonaba en la radio, casi que la estaba gritando y yo solo podía reír al escucharla, su voz era tan hermosa, no quería que dejara de cantar así que le subí más el volumen a la música, luego llegué hasta el borde de la cama y estirando mi mano hacía su rostro acaricié lentamente su mejilla derecha, ella giró el rostro e intentó morder mi dedo, me hacía saber que a ella le gustaban las caricias un poco más fuertes así que asentí y con el revés de mi mano acaricié con un poco más de fuerza su rostro, ahora se veía más feliz.
Empecé a bajar lentamente mi mano por su cuello, habíamos dejado las palabras de lado, ahora todo podíamos verlo en nuestros ojos, yo veía la emoción en los de ella, y seguro que ella veía la felicidad en los míos, pero eso no era suficiente para ella, empezaba a sacudirse un poco levantado su pecho para que bajara más mi mano, al parecer era algo atrevida, pero igual seguía gustándome, yo me acerqué a su rostro y con un dulce movimiento besé sus labios con todo el amor y la dulzura que tenía mi corazón.
Ella correspondió mi beso y simplemente se relajó un poco más, pero yo no separé mi rostro del suyo, al contrario apoyé mi frente en la de ella y la miraba fijamente a los ojos mientras continuaba acariciando su cuerpo lentamente... pero en un segundo recordé que yo tenía una sorpresa para ella, una sorpresa que la dejaría totalmente enamorada.
De la repisa que estaba junto a su cama tomé una rosa, la rosa más hermosa que alguien haya visto nunca, me costó trabajo conseguirla, habían muchos tipos de rosas, pero ninguna perfecta para ella, así que tuve que salir de la ciudad a conseguirla y fue un gran reto. pero la conseguí, y con ella empecé a acariciarla por la mitad de sus pechos, con gran delicadeza bajé un poco hasta llegar a su abdomen y con la punta de la rosa tracé un pequeño circulo al rededor de su ombligo, esta sería una noche perfecta, la mejor de su vida.
Nunca perdí de vista sus ojos, con cada roce que daba a su cuerpo estos se abrían más y más, hubo un momento en que estos se tornaron algo cristalinos, pequeñas lagrimas empezaban a brotar de sus ojos, al tiempo que gritaba que me amaba.. yo solo pensaba.. "me ama?, no nos conocemos mucho y ya puede decir que me ama?, vaya que en verdad le ha encantado todo lo que le he preparado, pero no es suficiente, quiero que lleguemos al final de esto, así ella nunca podrá decir que conseguirá lo que yo le doy en otra parte"
No fue sino hasta que llevé mi mano sobre su corazón que se tranquilizó, mantenía la mirada fija en mis ojos y sonreía, yo me quedé quieto y una vez más bese sus labios con amor, seguido de un dulce beso a su frente - Nos quedaremos juntos por siempre, puede que lo diga algo pronto, pero sé que esta noche unirá nuestras almas por la eternidad - Musité junto a su oído mientras sentía el dulce latir de su corazón en mi mano, estaba tan cálido su cuerpo y su mirada se mantenía tan dulce y pura..
Pero antes de que todo terminara, ella me miró, y derramando una ultima lagrima me dijo - Por la eternidad estaré contigo - y cerró los ojos para irse a dormir, vamos, que esperaban? fue una noche muy intensa para ella, después de todo lo que pasamos lo menos que podía hacer era dormir.. ahora podía tomarse su tiempo y descansar tanto como quisiera..
A la mañana siguiente empecé a recordar todo mientras la veía aún dormida.. me preguntaba muchas cosas.. una gran cantidad de pensamientos atravesaba mi mente tan rápido que no sabía que pregunta responder primero, pero habían unas en particular que resaltaban más que las otras..
¿Que hubiera sucedido si no me hubiera acercado a ella mientras estaba sola?¿si no hubiera sujetado mi arma con fuerza frente a ella hubiera salido corriendo?¿Cuando la amarré a la silla del sótano se sintió verdaderamente cómoda?¿ella sabía lo que le esperaba cuando bajé con mi bata de carnicero?¿si no la hubiera drogado se hubiera tranquilizado?
Esas preguntas eran algo difíciles incluso para mi mismo, ninguna de mis amigas logró darme las respuestas. tal vez porque nunca pudieron volver a decir nada, o tal vez porque yo las impresioné bastante, pero aún así.. estoy satisfecho de haber visto su cara de emoción cuando acaricié su rostro con fuerza, puede que haya sido algo extremista, pero no pareció quejarse cuando su nariz empezó a sangrar al contrario, se veía bastante feliz, pero que quería que hiciera, son pocas las mujeres que se quedan quietas cuando las acuestas en una mesa de cirugía, no sé si es por el hecho de que el metal es muy frío, o porque les da la sensación de que algo malo les sucederá.
Al menos se emocionó con mi rosa, sé que esa si le encantó, se veía en sus ojos y en su forma de cantar que en verdad le gustaba, o.. quizás esas lagrimas no eran de alegría sino de dolor? y esa melodiosa voz no era por la música sino gritos de dolor? pero... por qué dolor? si rosa no le hace daño a nadie.. al contrario.. la afilé tanto como para que la carne de su cuerpo pareciese mantequilla frente a su filo.
Bueno, ya no es tiempo de preguntarme si le pudo haber dolido o no, lo que sé es que dijo que me amaba.. o bueno.. eso creo.. con la música no podía distinguir si decía que me amaba.. o que parara.. al final.. todo es lo mismo..
Su corazón se mantuvo siempre tan cálido en su pecho, en su cuerpo.. incluso, aún en mi mano seguía tan acelerado y vivo.. no podré olvidar esa dulce sensación.. esa.. la sensación del amor.. el amor de su corazón que recorría mi cuerpo.. ohh.. cuanto placer.. ahora ella se encuentra durmiendo.. y su corazón seguirá aquí conmigo.. tal vez.. ella se vaya durante la noche.. como todas mis amigas.. avergonzada por haberse aprovechado de mi hospitalidad.. pero no importa.. siempre tendré algo que me haga recordarla.. - dijo mientras jugaba con un frasco en sus manos.. parecía cuidarlo mucho.. y.. como no hacerlo.. si dentro de este se encontraba el dulce y tierno corazón de su amada.. o se podría decir.. de una de sus tantas amadas..